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  • Rita

Almacén de recuerdos



Acumulamos tantas cosas a lo largo de nuestra vida. Pocos dominan el arte de dejar ir, de renovarse, de seguir adelante sin cargas.

Quienes aún estamos aprendiendo este arte, encontramos dificultades al momento de ponerlo en práctica.

Comenzamos con guardar detalles que nos recuerdan eventos significativos, como si al guardarlos estuviéramos asegurando que sí pasaron. Parece inocente tener una caja con estos tesoros, tal vez comenzamos a hacerlo por imitación a muy temprana edad.

Pero conforme avanza la vida y se vuelve más difícil, a muchos nos cuesta crear nuevas experiencias, adaptarnos a las circunstancias actuales y, volteamos a ver nuestros objetos, añorando aquellos tiempos... Sin entender que tenemos toda una vida por delante para vivir muchas cosas más.

Y cuando nos damos cuenta, no solo tenemos un cajón con envolturas de regalos pasados, fotos, tickets. Tenemos el corazón lleno de emociones de eventos pasados sin digerir, a veces etiquetados pero generalmente solo amontonados y dejados para después. Pilas de sensaciones se arremolinan en nuestro interior, inquietas, esperando el momento para reflejarse en alguna situación actual y así poder ser vistas.

Somos incapaces de deshacernos de ropa que ya no usamos, aún tenemos ese uniforme escolar, un vestido que usamos en una boda hace 6 años, el par de jeans en los que jamás volveremos a entrar... Para recordarnos aquellos tiempos gloriosos en los que fuimos felices. Comenzamos a idealizar el pasado como si hubiera sido mejor, como si nada pudiera superarlo jamás.


Los años han pasado, las situaciones y circunstancias son diferentes pero si volteas a ver todo lo que te rodea, parece que la vida se detuvo en un momento. Sigues escuchando la misma música, tienes los mismos amigos, te gustan las mismas cosas, te esfuerzas en mantener las mismas rutinas. El mundo avanza pero te empeñas en mantenerlo de cierta forma. Mucha de tu energía del día a día la inviertes en lograr que las cosas persistan.

De lo que no eres consciente es de que, para que todo eso sea, has rechazado toda experiencia nueva. Que eres incapaz de aceptar cosas nuevas. Que eres incapaz de adaptarte. Que te has vuelto una sombra de lo que fuiste. Y así tu casa, es el almacén de cosas que solo tienen sentido volteando atrás.

Te has detenido. Al menos eso intentas. Niegas todo lo que no es "cómo debería ser", como si eso fuera posible. No eres capaz de aceptar "fracasos", ves la vida en términos de bueno o malo, sin considerar que hay una gama infinita de cosas a considerar. Lo que ayer fue bueno, tal vez hoy no sea lo mejor. Lo que era interesante hace 5 años tal vez hoy sea irrelevante.

Le guardas lealtad a una figura fuera de tiempo y contexto, tu criterio simplemente se ha anulado.


Obedeces, no estás creando nada, solo sirviendo como almacén.

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